Hace unos días se celebró la semana grande de Santander, mi ciudad, y como no podía ser de otra manera y en cualquier semana grande que se precie es necesario, indispensable e imprescindible (para algunos como siempre) celebrar una semanita de corridas de toros, lo que aqui se llama 'La feria del Norte, La feria de Santiago'. No voy a entrar en polémicas de que si debe ser correcto esta serie de actos o no. Lo cierto de todo es que me crucé por la calle con unos representantes de un colectivo antitaurino, creo que su opinión es tan respetable como la de los taurinos o como la de los que pasan olímpicamente del tema, me dieron un folleto y acabo de visitar su pagina web. Si es real, y repito no quiero entrar en si unos tiene razón o no, lo que en la pagina y folleto se cuentan, mi pregunta es ¿A que nos hemos estado dedicando estos últimos 40,000 de existencia que tenemos los supuestos seres que piensan y son racionales en la tierra?
"El famoso veterinario español Dr. Albert Sordé, profesor de veterinaria en la universidad de Barcelona, describe el sufrimiento corporal de los toros durante la corrida: Tras salir a la plaza, y después de haber burlado al animal con el ‘capote’, el ‘picador’ le clava en el lomo (espalda) la PUYA (lanza) que le destroza músculos (trapecio, romboideo, espinoso y semiespinoso, serratos y transversales del cuello, etc.) La ‘puya’ le destroza y lesiona, además, vasos sanguíneos y nervios, abriéndole grandes boquetes o agujeros por donde luego pueden también hundirse las BANDERILLAS (palos) terminadas en arpones o ganchos de acero cortante y punzante, de 6 a 8 cms. de longitud, los cuales son clavados en el lomo del toro quedándose enganchados en la carne, desgarrándosela. Luego, atraviesan al animal con un ESTOQUE (espada) de 80 cms. de longitud y doble filo, la cual, según por el lugar del cuerpo por el que penetre, puede destrozarle el hígado, los pulmones, la pleura, etc. De hecho, cuando en la espada se le corta la gran arteria, el toro agoniza con enormes vómitos de sangre, que le sale a chorros por la boca y la nariz.


